*Durante más de un siglo, el panecillo recubierto con piloncillo, una oblea y espolvoreado con canela se ha convertido en un referente del Pueblo Mágico y de sus habitantes
Carolina Miranda
Huamantla, Tlax.- Cuando el pedazo de pan ingresa a la boca, comienza a desmoronarse y deja una sensación de dulzura, un dulce que recuerda a la casa de los abuelos.
Una estela de sabor a anís alcanza a sentirse en este postre artesanal creado por tahoneros del Pueblo Mágico de Huamantla, donde nació hace más de un siglo el muégano huamantleco.
La harina de trigo, manteca de cerdo, la pizca de sal y anís, se perciben de inmediato, pero la explosión de sabores viene cuando el dulce piloncillo, la crujiente oblea y la canela, colocados después de hornearse el pan, se combinan de una manera sorprendente.
“El Muégano no es un pan, es un postre fino”, redefine Antonio Báez de la tradicional panadería Las Quince Letras. Se trata, afirma, de un muégano netamente huamantleco, totalmente diferente al de la capital del país y al de Puebla.
La historia del muégano se remonta alrededor de 120 años atrás cuando el señor Aurelio Martínez, comenzó a prepararlo en su panadería, con una receta que transmitió de generación en generación, relató el investigador y antropólogo social, Luis Roberto Quiñones.
“Poco a poco este pequeño postre fue conquistando a las personas, con el tiempo, la receta se difundió”, describió en un documento titulado Los Muéganos de Huamantla, Tlaxcala” presentado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia.
Con el paso del tiempo, el postre fino se extendió a panaderías emblemáticas del Pueblo Mágico, como “Las Quince Letras”, “Muéganos Mexicanos”, y “Muéganos Adelita”.
El orgullo de esta población por su creación se observa cuando aparece en cualquier puesto de dulces de su Centro Histórico y de sus barrios fundacionales, incluso forma ya parte de toda una tradición.
La temporada alta para los muéganos, dicta esa tradición, inicia el Miércoles de Ceniza y culmina en Semana Santa, con especial énfasis en los viernes, conocidos actualmente como el Viernes de Muéganos.
Un pan o un postre fino que sorprende por la mezcla de sabores que dejan una sensación de felicidad.









